Programa de sorderas del Hospital Infanta Cristina.Años 1991-1994.En abril de 1991 el servicio de ORL del Hospital “Infanta Cristina” de Badajoz comenzó a realizar pruebas audiológicas objetivas (Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral, PEATC) a niños de hasta 3 años con sospecha de discapacidad auditiva. Aún sin un programa de cribado auditivo concreto establecido, con ayuda institucional y universal (el actual comenzó en 1995) la realización de estas exploraciones aportó una serie de premisas generales que luego fundamentaron la creación de una unidad específica encargada de la detección precoz de las sorderas, y en las que aún se apoya el programa de screening universal vigente en la actualidad. Pacientes estudiadosDurante estos cuatro años se realizaron 288 exploraciones (144 pacientes) con una edad media de 1’38 años y una distribución de edades que puede observarse en el gráfico 1.  Gráfico 1.- Distribución por edades
Todos estos niños fueron explorados mediante PEATC en el Servicio de ORL del Hospital “Infanta Cristina”, a donde llegaban derivados por muy diversos motivos, en general relacionados con dos posibilidades: ConclusionesA la vista de los resultados obtenidos comprobamos cómo, a medida que al programa iban llegando niños de menor edad, eran muchas menos las hipoacusias severas que se descubrían. Por tanto cabe inferir de este detalle que al principio la mayor parte de los niños que eran derivados al programa eran aquellos que, más que tener antecedentes de riesgo, eran sospechosos de padecer ya una discapacidad auditiva establecida. Es decir, la prueba de diagnóstico precoz se aplicaba después de que la sordera hubiera producido sus secuelas. A medida que esta situación se fue resolviendo el programa fue virando hacia el cribado auditivo en el subgrupo de niños de alto riesgo, puesto que la técnica de los PEATC (no automáticos) no era aplicable a una población general en la que la pequeña incidencia de sordera incrementaría de forma considerable el coste de un programa universal, a la vez que disminuiría el valor predictivo positivo de una prueba altamente sensible, disminuyendo así su utilidad. Sin embargo, aunque en principio el control de la población de riesgo parecía suficiente, aún continuaban apareciendo niños sin antecedentes de riesgo con sospecha de alteración auditiva, y en los que la prueba de PEATC no hacía sino confirmar, en su mayoría, este diagnóstico clínico previo. De esta forma, en los años 1993 y 1994 (cuando el cribado de alto riesgo ya estaba establecido), el 37% de las sorderas diagnosticadas mediante PEATC fueron descubiertas en niños sin ningún antecedente de riesgo. Es indudable que el tratamiento rehabilitador de las alteraciones auditivas es tanto más efectivo cuanto más precoz sea su instauración, por lo que el diagnóstico temprano de la sordera no solo previene la aparición de sus secuelas sino que también contribuye a mejorar el pronóstico y la efectividad del tratamiento del discapacitado auditivo. En este sentido el aprovechamiento de las técnicas de diagnóstico precoz de la sordera no debe estar supeditado a la variabilidad de una encuesta de factores de riesgo que muchas veces no aparecen hasta después de diagnosticadas sus secuelas, como puede comprobarse con estos resultados. Por tanto, podríamos extraer varias conclusiones de estos primeros cuatro años de programa: Como puede verse en el gráfico 2, la intervención sobre el problema de salud pública que representa la discapacidad auditiva que se puso en marcha en 1991 consiguió reducir la edad de diagnóstico de esta patología de los 2 años iniciales, hasta los 9 meses en 1994, aunque aún se pueden conseguir resultados mucho mejores si viajamos hasta fechas más próximas.
 Gráfico 2.- Edad media de diagnóstico cada año
La incidencia de sordera es mucho mayor en niños con antecedentes de riesgo, y por tanto el valor predictivo del resultado positivo para cualquier técnica diagnóstica será mayor en este grupo de población. Sin embargo, un elevado porcentaje de alteraciones auditivas se diagnostican en niños sin ningún factor de riesgo conocido, por lo que, aunque cabe suponer que este porcentaje debe ser mucho menor si el despistaje de estos factores se realiza de forma exhaustiva, la rentabilidad de este despistaje debe confrontarse con la de un programa de cribado universal, basado en pruebas más rápidas y baratas que los PEATC que actualmente ya se aplican en la clínica desde hace bastante tiempo.
El problema de las alteraciones auditivas en un niño en desarrollo va mucho más allá de la discapacidad que en un adulto puede generar la dificultad para oír. En el niño una sordera desatendida implica la imposibilidad de adquisición del lenguaje oral, de comunicación con el medio social y familiar que le rodea, y de los conocimientos que la escolarización permite, por medios incompatibles con un niño sordo no diagnosticado.
Si un programa de detección precoz de la sordera deja solo entreabierta su puerta principal a una población parcial incorrectamente seleccionada, entre 1 y 3 años después de su implantación comenzarán a aparecer, llamando por la puerta de atrás, aquellos desterrados incumplidores de criterios preguntándose, con señales y gestos, por qué ellos no tuvieron una meningitis neonatal que les hubiera conferido la oportunidad de adquirir un lenguaje oral adecuado y una correcta integración social desde sus primeros meses de vida. Es decir, el recién nacido sordo y susceptible de estimulación y rehabilitación oral que no diagnostiquemos, se convertirá, con el paso de no mucho tiempo, en un niño sordomudo que pedirá aprender un lenguaje por signos, es decir, en un fracaso de la Audiología.
Si fuera posible la realización de una encuesta que permitiera detectar todos los factores de riesgo que intervienen en la aparición de una sordera congénita, el cribado de alto riesgo sería tan costoso (en tiempo y dinero) que no cabría duda alguna acerca de la conveniencia de un screening universal con procedimientos objetivos, y aún dejaría escapar alteraciones auditivas sin antecedentes (detectadas por el programa universal). Sin embargo, desafortunadamente, esta encuesta es imposible.
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